Es la voz mayúscula que gime,
que nos duerme los males de luna,
que nos cura y desoscura
la voraz ceguera esta mía nuestra.
Hay lástima.
Y hay fulgores.
...que nos duerme los males de luna,
que nos cura y desoscura
la voraz ceguera esta mía nuestra.
Hay lástima.
Y hay fulgores.
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