Si leyó
Norton la loca pluma de don
Von,
si
Morini, finalmente, se dignó a andar,
si
Pelletier abandonó la sangre de su antes,
si
Espinoza se ablandó las cinco muertes;
nada habrá en esa crítica parte
que nos vede la críptica lágrima
del que lee doliendo cada letra.
Ay, cuánta palabra.
...
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